Estando en el Perú, puedo observar que la mayoría de los peruanos esperan que los extranjeros que vienen a su país se queden e inviertan para crear riquezas. Evidentemente, esta idea es positiva si los extranjeros que se quedan vienen al Perú a tratar a sus habitantes como iguales, esto es, como tratarían a otros ciudadanos en sus paises de origenes; pero, esto está bien lejos de la realidad. Los extranjeros que se quedan están en su mayor parte interesados en tratar a una parte muy reducida de los peruanos y evidentemente a explotar al resto. El Estado, que debería intervenir, no hace mucho por aliviar o cambiar esta situación de empleo precario que ha existido en el Perú desde tiempos inmemoriales.
Lo extravagante del asunto es que todos están de acuerdo en que los extanjeros deben invertir en el país porque los peruanos no tienen los medios para hacerlo, esto no es del todo cierto naturalmente. Los extranjeros que vienen al Perú y observan sus precarias condiciones de trabajo, y, lo único que tienen en mente es crear un negocio que mantenga un tipo "predilecto" de empleado, o que en todo caso, se mantenga a sus empleados con lo justo para poder ir a trabajar al día siguiente. Este modelo de empresa, no sólo es alentada por el gobierno peruano, sino malentendida por los mismos peruanos, que no ven que la única riqueza que se crea va a parar al extranjero. El problema es muy grave, pues se crea empleo precario y con unas condiciones detestables de trabajo, y el Estado en vez de mejorar las condiciones de trabajo, o presionar a estos empresarios para que no haya una explotación directa de la mano de obra peruana, participa directamente en esta explotación del ciudadano de a pie.
sábado, 21 de febrero de 2009
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